Diez curiosidades sobres los taxis de Londres

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Omnipresentes en la capital británica, los black cabs son por derecho propio uno de los elementos más icónicos de la ciudad. Os dejamos una serie de curiosidades sobre los tradicionales taxis de Londres y que seguro os van a resultar de gran interés y utilidad

Fila de taxis en Londres.

1. Una prueba no apta para todos

¿Qué hay que hacer para convertirse en taxista en Londres? Simplemente superar el examen conocido como “The Knowledge”. Como media se requiere de entre dos y cuatro años de preparación, y consiste en el aprendizaje de 320 rutas en un radio de 6 millas que tienen como punto de partida la estación de Charing Cross. Cabe reseñar que ello supone memorizar 25.000 calles y 20.000 puntos destacados de la ciudad, que incluye hoteles, atracciones turísticas y comercios.

Menos de la mitad de los que se presentan a dicha prueba consiguen superarla. Además, en función del resultado obtenido se puede obtener una insignia verde, que autoriza a conducir por todo Londres, o una insignia amarilla, que sólo permite la circulación por una parte más reducida.

2. No todo es negro

Taxi muy colorido en Londres.

Resulta inevitable asociar dichos vehículos al color negro. Si bien la mayoría de taxis deciden mantener dicha coloración para ser reconocidos más fácilmente, lo cierto es que no hay ninguna norma que les obligue a hacer uso exclusivo de éste. En los últimos años muchos han optado por portar publicidad con el fin de asegurarse un ingreso extra, de modo que hoy en día los taxis rojos, verdes o incluso rosas casi son cada vez más frecuentes.

3. Una profesión en declive

En 1986 circulaban en las calles de Londres aproximadamente 14.000 taxis. Una década después el número había ascendido a 17.000, y hoy en día el total ronda los 21.000. Sin embargo, el número de taxis parece haberse estabilizado en los últimos años dado que la extensión del transporte público y sobretodo la liberalización del sector que ha supuesto la irrupción de minicabsrickshaw y vehículos Uber ha reducido los incentivos para convertirse en taxista.

4. Vehículos “limpios”

Los primeros taxis motorizados comenzaron a circular en los primeros años del siglo XX, y para 1920 éstos ya tenían una presencia mayoritaria. Pese a que resultaban muy contaminantes, lo cierto es que el público de la época los consideraba una alternativa mucho más limpia que sus predecesores.

Con anterioridad a la introducción de los black cabs, los taxis eran carros tirados por caballos. Su creciente número unido a unos deficientes servicios de limpieza provocó que las calles de la capital se llenaran de heces de los equinos, las cuales llegaron a ser una obsesión de la época dado que determinados expertos lo destacaron como un problema de imposible solución.

5. El motivo del gran tamaño de los taxis de Londres

Los sombreros de bombín pueden ser a día de hoy un complemento desfasado, pero son el motivo del gran tamaño de los taxis. Por ley se obliga a éstos que sean los suficientemente altos como para que un pasajero pueda sentarse cómodamente en la parte trasera sin tener que retirarse el sombrero.

6. ¿Taxi o cab?

La duración del trayecto duró 38 horas.

Ambos nombres resultan válidos. Mientras que taxi es el nombre que generalmente se aplica a cualquier vehículo que consta de un taxímetro, cab es un término local y es la abreviatura de cabriolet, palabra que hacía referencia al salto o cabriola que era necesario dar para salir de estos vehículos anormalmente altos.

7. Derecho a saber si estás infectado

Tras el azote de la peste bubónica se declaró ilegal que cualquier persona hiciera uso de un transporte público si estaba infectada. El Acta de 1984, sobre Salud Pública y Control de Enfermedades, supuso la suavización de dicha normativa, anulando la prohibición de hacer uso de transporte público pero obligando a cualquier afectado por una enfermedad infecciosa a ponerlo en conocimiento del conductor, pudiendo éste decidir si procedía o no a transportarlo.

Cabe reseñar que en el caso de que el conductor lo acepte, éste deberá ponerlo en conocimiento de las autoridades sanitarias y llevar a cabo la desinfección del habitáculo antes de tomar otro pasajero.

8. Mayoría de hombres y blancos

Pese a que dicha profesión ofrece ventajas como la flexibilidad de horarios, ello no resulta suficiente para captar a mujeres. En la actualidad menos del 1% de los conductores son féminas, y el porcentaje es similar para miembros de minorías étnicas.

9. No grites “¡taxi!”

Es contrario a la ley gritar, chillar o cualquier otra acción de cara a llamar la atención de un vehículo o persona. En el caso de que quieras coger un taxi, el procedimiento es comprobar si la señal de libre está iluminada y alzar el brazo al objeto de ser visualizado por el conductor, evitando siempre hacerlo en pasos de cebra o paradas de autobús donde los taxis no pueden detenerse.

10. Una cláusula de difícil interpretación

Pese a que la comisión de derecho ha hecho público su rechazo a dicha interpretación, el debate no está zanjado ya que algunos juristas consideran que una cláusula del Acta de 1847, sobre Policía Ciudadana, permite a un taxista orinar en la rueda trasera izquierda de su vehículo siempre que la mano derecha del mismo esté tocando la cabina, pudiendo con ello evitar ser multado por cualquier miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

/EL IBÉRICO el periódico español,en Reino Unido

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